Feminocracia

Veo una analogía entre este tipo de genocidio y lo que llamo "Genocidio de los niños en América", así como entre los alemanes/serbios corrientes y los americanos de hoy en día.
Las feministas militantes de América y, por extensión, la sociedad americana y sus instituciones, han atacado bebés y niños en nombre del feminismo y otros intereses propios, así como Milosevic ha atacado los albaneses de Kosovo en nombre de la gente de Serbia.
El polémico libro de Goldhagen examina cómo algunos viejos mitos "eliminacionistas" en la cultura alemana dictaban lo que se suponía que los ciudadanos corrientes tenían que aceptar y apoyar y, en algunos casos, hasta tenían que llevar a cabo activamente la política nazi de exterminación judía.
Estas políticas fueron punto de referencia de la maldad en este siglo, y, obviamente, hay grandes diferencias de proporción entre lo sucedido en Alemania, o hasta en la Rusia de Stalin, con lo que está pasando en Serbia, pero no el inmenso alcance del genocidio de los niños de América, perpetrado por la atroz feminocracia americana.
Fijarse en acciones de hombres y mujeres corrientes de los dos lugares y en la buena voluntad para seguir líderes homicidas no parece, en este momento, inapropiado.
El mismo Goldhagen piensa que cuestionar el comportamiento de la nación serbia es fundamental. "Justo ahora es el momento en que nos tenemos que preguntar cómo ha actuado la gente corriente cuando aún podían influenciar los acontecimientos. Los que apoyan lo que ha estado pasando en Kosovo tendrían que tomar conciencia de que serán considerados cómplices del que probablemente será el último gran crimen de este siglo", dijo Goldhagen, profesor de Gobernación en Harvard que trabaja en un estudio sobre genocidios en los últimos 100 años.
También es un buen momento para preguntar a la sociedad americana por los masivos malos tratos y destrucción de sus niños. Después de todo, el continuo y deliberado riesgo que corren la salud y vida de los niños, en nombre del enriquecimiento personal de sus padres, ya ha llevado a políticas que no sólo pasan por alto peligro para los niños, sino que también toleran y animan prácticas paternas que se sabe que son arriesgadas, en nombre de una racionalización feminista de las "necesidades" adultas.
El ex-secretario de Estado, Lawrence Eagleburger, que también fue embajador de EEUU en Yugoslavia, mencionó una situación parecida la semana pasada en un artículo de opinión en The New York Times:
"Aunque Milosevic es el primer instigador de los asesinatos y la agonía que han ocupado nuestras pantallas de televisión durante parte de la década, no ha actuado solo. Él puede planificar la estrategia, pero la gente serbia es el instrumento voluntario de su terror. Obviamente, hay algunos serbios decentes que censuran la violencia, como había alemanes decentes bajo Hitler, pero esto no exculpa a la nación serbia de su participación en convertir gran parte de la antigua Yugoslavia en un campo de guerra.
Normalmente, y posiblemente con razón, temas de responsabilidad colectiva permanecen tabú en las buenas sociedades, particularmente en sociedades legales, orientadas a los adultos, como los Estados Unidos. Dentro de la tradición plural, no interesa acusar a todos, a la mayoría, o hasta a muchos ciudadanos de un acto ofensivo, y, en vez de esto, acusan a los líderes culpables.
En verano de 1999, Hillary Clinton, Primera Dama americana, hizo un viaje de campaña electoral a Nueva York. En una reunión de madres solteras dijo que el "trabajo" del gobierno es asegurarse de que las madres podrán continuar con su trabajo. En otras palabras, dejar a los niños con perfectos desconocidos, como prefieren los americanos, y dedicarse a su propio interés. Animando el abandono de los niños, se podría mantener que el liderazgo americano es culpable de los estragos en los niños americanos.
Pero Hillary estaba hablando a madres voluntarias que escogen abandonar a sus hijos al cuidado de desconocidos para realizar tareas sencillas, es decir, cualquier cosa que las mantenga alejadas de su hogar. Hillary quiere votos y las madres americanas no quieren tomarse la molestia de cuidar de sus hijos. Por lo tanto, la responsabilidad colectiva americana en el descuido y destrucción masiva de sus hijos no es diferente (si cabe es aún más inexcusable) de la responsabilidad colectiva alemana en el holocausto. Como Goldhagen ha argumentado persuasivamente, había una relación entre la política de exterminación de Hitler y la voluntad de gran parte de la población alemana de apoyar sus ideas. En manera proporcional, las acciones del líder nazi y la aprobación de los que lideraba se reforzaban y animaban mutuamente. Las acciones de los políticos americanos y de las madres americanas se refuerzan de manera similar.
Y mientras, como apuntaba Eagleburger, hay serbios que han lamentado la violencia, un proceso de resonancia similar ha sucedido en Serbia desde 1987, cuándo Milosevic rompió el precepto principal del Titoismo de no discutir nunca tensiones éticas en público. En lugar de esto, jugó abiertamente con los sentimientos nacionalistas serbios, reafirmando el sentimiento generalizado serbio de persecución y martirio extendido hace siglos.
(Noviembre de 1999, actualización: el sentimiento de persecución y paranoia fue reforzado con nuevo vigor por los medios de comunicación del estado controlados por Milosevic, siguiendo la profanación y destrucción de docenas de iglesias y monasterios serbios llevados a cabo por albaneses en Kosovo y la brutal persecución y ejecución de serbios de Kosovo, incluyendo civiles inocentes, bajo la incapaz mirada de la OTAN).
Una propaganda de persecución similarmente maníaca y persistente, promulgada por las feministas americanas, ha sido utilizada para justificar las atrocidades cometidas a niños y hombres inocentes.
Un ejemplo de explotación política del sentimiento de persecución de las mujeres americanas fue citado por Kathleen Parker, que escribe para el Orlando Sentinel. En un artículo titulado "Imagina un mundo sin hombres" habló de la Organización Nacional por la Lucha de las Mujeres contra el proyecto de ley HR3037, que proponía restituir los derechos de los padres. El artículo acababa con la afirmación de la autora: "el sustento de AHORA depende de la percepción de las mujeres como víctimas. Fortalecer las familias y reintegrar la paternidad amenaza este estatus y las organizaciones que sacan provecho de él ".
En el caso de los niños americanos, mi propia experiencia ha sido que no sólo es difícil encontrar a alguien predispuesto a reconocer la necesidad que tienen los niños de sus padres (en vez de desconocidos e instituciones pagadas, de modo que los padres puedan dedicarse a su estúpido "American way of life"), sino también una maníaca resistencia incluso a reconocer la realidad de los peligros reales, que se muestran frecuentemente en los medios de comunicación (muchos niños mueren en centros de cuidado de día, para no mencionar los millares de niños abandonados, incluyendo bebés tirados en contenedores de basura y lavabos por sus propias madres) o los resultados visibles (85% de la producción mundial de Ritalin es consumida por los niños americanos). [Lee otro artículo sobre Ritalin.] Además, hay una presión continua para más y más programas patrocinados por el gobierno para mantener a los niños de todas las edades fuera de casa durante la mayoría de horas en las que no duermen.
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Claro que cuando se trata de los hijos de otros, especialmente de extranjeros, la actitud es aún más brutal. El siguiente diálogo se produjo en un segmento de "60 Minutos", titulado "Castigando a Saddam" (emitido el 12 de mayo del 1996): Clica aquí para vídeo en color (1.2MB)
Lesley Stahl (hablando de las sanciones de posguerra contra Irak):
"Hemos oído que han muerto medio millón de niños. Es decir, más niños de los que murieron en Hiroshima. ¿Cree que el precio vale la pena?"
Madeleine Albright (entonces Embajadora de EEUU en NNUU):
"Creo que es una elección muy difícil, pero el precio – sí, creemos que vale la pena".
Lo impresionante de estas expresiones es cómo se oponen a las imágenes de otra gente vistas por todo el mundo, imágenes de gente quemada en sus casas, o en filas de hasta 15 millas intentando entrar en países que no tienen sitio para ellos o no les quieren. O imágenes de gente de distintos pueblos contando las mismas historias – de amigos y parientes a los que han disparado y matado, de hombres llevados a sitios desconocidos. Todo esto están haciendo los serbios a los albaneses a menos de 200 millas de Belgrado, pero dada la respuesta de los serbios, parece que esté pasando en la luna.
Hasta en 1913 durante un desalojamiento similar de kosovares hubo más protestas de disconformidad en Serbia.
Obviamente, no se puede esperar que ni los serbios ni otra gente miren más allá de sus propios temores y sufrimientos cuando sus ciudades son atacadas por cohetes y bombas. No es realista asumir que cualquier serbio podría denunciar el asalte serbio a albaneses o que cualquier protesta dentro del país sería lo bastante fuerte para ser oída entre las consignas y manifestaciones chovinistas en tiempo de guerra.
Los pocos medios de comunicación serbios que han luchado con valentía durante años para mantener su independencia frente al control del gobierno han sido acallados. La emisora de radio B-92 fue clausurada por la policía la semana pasada, incluso antes de que avisara de que no podía informar de lo que estaba pasando en Kosovo. El periódico Vreme ha suspendido de repente su anterior criticismo al gobierno.
Las imágenes de refugiados albaneses que han sido televisadas en todo el mundo no han sido emitidas por cadenas serbias y sólo las han visto los serbios que tienen antenas parabólicas y televisión por cable.
Es posible que la gente no sepa lo que está pasando a los albaneses y, por lo tanto, no tengan responsabilidad alguna por apoyar esto? También en este caso, Goldhagen ve similitudes con la época nazi. "¿Cuántos alemanes sabían que había un programa formal de exterminación judía? Creo que no muchos, pero casi todos sabían que su civilización estaba matando a decenas de miles de judíos".
El caso de América no es diferente. Un buen ejemplo de la apatía, la desorientación total y deliberada, la cruel falta de compasión por sus propios hijos y la negación masiva fue el caso de la "niñera de Boston" y su tratamiento en los medios de comunicación estadounidenses. El caso de Louise Woodward involucraba una niñera adolescente importada de Inglaterra por una pareja, ambos médicos, de Boston.
Lo que me pareció más inquietante fue que, en lugar de una amplia difusión en los medios, en ningún momento nadie en horario prime time preguntó por qué dos padres con buena posición social, que eran médicos, conscientes de las importantes necesidades de los niños, abandonaron a su hijo con una desconocida para lograr sus objetivos profesionales. Me horroricé con una entrevista en prime time con un padre, el hijo del cual había sufrido un destino parecido mientras estaba al cargo de una canguro.
Cuando se le pregunta qué lección ha aprendido de la experiencia, o sea, de la muerte de su hijo, dice que será "más cuidadoso" cuando contrate a alguien para vigilar a su hijo.
Es cómo si la opción de cuidarse personalmente de sus hijos no pasara nunca por la pequeña cabeza de los americanos. Que una estupidez tan grande no se note en EEUU es un signo de indiferencia masiva y desatención absoluta de los padres americanos con sus propios hijos.
Mi propia experiencia fue ser penalizado severamente por escoger una opción tan no-feminista. Mi hija y yo sufrimos graves consecuencias en manos de la mafia feminista americana, solamente por escoger estar el uno con la otra. Increíblemente, esto incluyó el secuestro y destrucción real de mi inocente hija. (Audio de 1.3MB, tenga paciencia)
Goldhagen apuntó que habría requerido una gran fuerza quemar pueblos y obligar a cientos de miles de residentes a volar, y que la gente llevando a cabo tales tareas todos tendrían parientes y amigos que llevarían informes a la atención general.
El e-mail de Serbia se caracteriza por un incontenible sentimiento de defensiva y persecución no redimida. Como los autores denuncian la OTAN y los EEUU, no tiene sentido que los cohetes sean una respuesta a la conducta serbia.
Los albaneses, si se les menciona en algún momento, son llamados musulmanes que quieren establecer una base balcana para guerrillas de terror, o narcotraficantes, o ex-aliados y beneficiarios de los turcos otomanos. Por lo que a los serbios se refiere, son retratados continuamente como los defensores del cristianismo en Europa, luchadores heroicos en dos guerras mundiales, las contribuciones de los cuáles no han sido recompensadas por la civilización. Hasta los escritores que se definen adversarios de Milosevic muestran más desprecio que simpatía por los albaneses kosovares, culpándoles de mantenerlo en el poder boicoteando las elecciones en vez de votar por la oposición.
Muchas de las cartas mencionan el carácter sacro de Kosovo para los serbios y citan la batalla que tuvo lugar allí en 1389, en la que fueron defendidos por los turcos. Hay muchas menos referencias a la historia más contemporánea de los conflictos serbios con croatas y bosnios durante los últimos ocho años. Por ejemplo, nadie menciona la destrucción de Vukovar llevaba a cabo por los serbios en 1991 o la masacre de hombres y chicos bosnios en Srebrenica en 1995, una atrocidad por la que los líderes políticos y militares de los serbios bosnios han sido acusados. Estas cosas parecen faltar en el contexto actual aunque hay referencias ocasionales a los croatas, que emprendieron campañas de limpieza étnica que ahuyentaron a los serbios.
El trato salvaje de América a los niños inocentes tiene ésta y también otras dimensiones. Hay muchas negaciones, se encubren y se tapan las muertes, los daños neurológicos, las incapacidades de aprendizaje, incluyendo el enorme y reciente incremento de casos de autismo en los EEUU, y los traumas psicológicos. Hay una racionalización activa y deliberada, como la frecuente aparición de "estudios" que muestran como niños teóricamente no afectados por negligencia paternal crecen en un centro diurno. Una jefa de un centro de desarrollo de niños me dijo, sin lugar a dudas, que no hay "nada malo" en ser cuidado por desconocidos, porque, después de todo, ella misma llevaba a sus hijos a un centro diurno. Un médico terapeuta me dijo que "el cuidado diurno es bueno", porque los niños están expuestos a gérmenes, mejorando su inmunidad. Hay algo más que este pseudocinetífico vudú. La práctica de abandonar niños al cuidado de otros ha producido una enorme industria de aquellos que sacan a millones de niños de las manos de madres americanas desesperadas por un pequeño precio, incluyendo individuos completamente descalificados y sin licencia a cargo de almacenes de niños en iglesias y organizaciones no lucrativas, que han encontrado una oportunidad de recaudación de fondos en tener a los niños en sus locales durante muchas horas.
Hay una política pública que favorece la carrera de los adultos en vez del bienestar de los niños. Y, por supuesto, hay el marco legal, que actualmente sitúa EEUU en compañía de unos pocos países del tercer mundo que aprueban la ejecución de delincuentes juveniles.
Y, finalmente, además de Somalia, que no ha tenido un gobierno eficaz durante décadas, EEUU es el único país en el mundo que no ha ratificado la Convención Universal de los Derechos de los Niños, el tratado de derechos humanos ratificado más firme y amplio del mundo. Entonces, ¿por qué una población orientada a los adultos, dinero y culto al sexo, ensimismada y antisocial querría derechos para niños pequeños, que no votan, que no producen dólares y que no son lo suficientemente grandes para el sexo?
Pero, ¿dónde termina el patriotismo y dónde empieza la complicidad en los crímenes de guerra? Seguramente hay una diferencia entre la gante que está cantando "Slobo, Slobo" y aquellos que están quemando casas, separando maridos y mujeres y matando a civiles.
Aryeh Neier, presidente del Open Society Institute y autor del libro "Crímenes de guerra, brutalidad, genocidio, terror y la lucha por la justicia", argumenta que en las guerras recientes, como en Ruanda y Bosnia, hubo un grado más grande de responsabilidad criminal por parte de ciudadanos corrientes que en el caso de la Alemania nazi.
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Con los nazis, apuntó, el asesinato era altamente burocratizado, y las víctimas solían ser desconocidas para el que las mataba. En Ruanda y Bosnia, dijo, muchos de los que perpetraron los crímenes conocían a las víctimas, a menudo habían vivido con ellas, habían ido a la escuela juntos y, en algunos casos, se habían casado con alguien de sus familias. En ambos casos, dice Neier, por el modo en que se asesinó a la gente, había casi tantos asesinos como víctimas.
En Kosovo, dice, no había suficiente información para determinar qué estaba pasando o cómo repartir la responsabilidad. En Tirana, capital albanesa vive un escritor albanés llamado Fatos Lubunja, que, bajo el régimen del último dictador Enver Hoxa, pasó 17 años en la cárcel. Ahora edita un periódico intelectual y controla los abusos a derechos humanos. En un mensaje a un amigo nombra muchos ejemplos de ataques serbios a albaneses, desde la expulsión en 1878, cuando Milan Obrenovic, un rey serbio, reunió a sus compatriotas con las palabras "Cuántos más albanos expulséis de nuestro país, más patriotas seréis". Lubunja citó las campañas de limpieza étnica de 1913 y 1920, y después formuló las preguntas que Goldhagen plantea en su libro.
Él era, cuenta, sospechoso de casos basados en la suposición de que la gente repite inevitablemente la conducta de sus antepasados. "Pero si podemos hablar de culpa colectiva, creo que tenemos que considerar un largo proceso histórico de manipulación; todos estos políticos, historiadores, escritores, profesores, que han creado y alimentado algunos mitos peligrosos, han manipulado la historia y, al final, han creado estos horribles seres humanos de mentalidad cerrada que están preparados para matar a otros".
Pero si las víctimas de Milosevic eran conocidas por la población, los niños de América no son seguramente caras desconocidas para sus padres, no importa cuán concentrados estén éstos en sí mismos.
Por lo que se refiere a la sociedad americana, que se acaba de graduar del genocidio "Indio" y de la esclavitud del Sur, no hay excusa y, aún peor, no hay vergüenza, cuando se trata de negligencia, brutalidad y destrucción de sus hijos. Las madres, mujeres, son, obviamente, aún más culpables. Después de todo, ellas tienen la última palabra en lo que a tener hijos se refiere, y, en la América actual, hay muchas opciones, incluyendo contracepción, aborto y asistencia social. Escoger tener un hijo, sólo para abandonarlo y abusar de él o para enviarlo de la sala de partos al primer desconocido que se "ocupará" de él a cambio de unos cuantos dólares, para permitir a la madre ocuparse de prioridades más "importantes", es inadmisible.
Lo que también me molesta es la manera de defender o negar los daños que los americanos causan a sus hijos inocentes desviando la discusión o, en algún caso, echando la culpa a otros países, en un tipo de falso patriotismo.
La gente que se preocupa por su sociedad quiere arreglarla, y no ignorar o negar sus problemas.
La verdad es que, casi sin excepción, los americanos pretenden que los problemas no están ahí o minimizan su proporción catastrófica o encuentran cualquier tipo de excusa.
El resultado es ignorancia masiva, negligencia colectiva y destrucción de vidas jóvenes a escala de genocidio.
Este fenómeno no es diferente de actitudes negativas anteriores que existieron en las sociedades anglo-americanas durante el genocidio de nativos americanos y la esclavitud del siglo XIX.
El aspecto anglo-americano de la cuestión también tiene que ver con una peculiar noción de qué constituye la verdad, que parece estar formada culturalmente y que mantiene que la realidad es determinada por la opinión popular y por métodos legalísticos, contrariamente a la noción de realidad basada en la ciencia, de aquí los millones de estúpidos que no sólo están desprovistos de conocimientos científicos elementales que cualquier niño de 10 años da por supuestos, sino que buscan soluciones en curanderos y psíquicos de nueva era.
Mi experiencia y conocimientos personales son bastante reveladores.
Primero, considerad que he vivido en cuatro continentes y que he encontrado y conocido miles de americanos de costa a costa en todas las etapas de la vida, cada variante posible de americano.
Y, mientras en todos los otros lugares NADIE cogió un penique de mí, he sido perseguido repetidamente y de manera prolongada desde el momento en que aterricé a este lado del Atlántico. Sinceramente, éste es un país de tramposos, mentirosos y ladrones, que justifican plenamente su paranoia dominante, licitación y seguridad draconiana. La excusa típica de que hay elementos buenos y malos en cada sociedad carece de fundamento, porque aunque hay bondad y maldad en cada gran grupo, todavía hay una enorme diferencia entre un monasterio y una colonia penal. (La Alemania de Hitler no era un monasterio, y la América actual tampoco lo es).
Mi encuesta personal sobre los americanos demuestra que la mayoría de ellos y casi todos los abogados contestan con un NO a la pregunta de si la verdad absoluta existe. Hasta que yo apunto que ellos tienen nariz y que la tierra no es plana, y que estas sólo son dos de las infinitas verdades absolutas, hechos definitivos.
Para daros un ejemplo, hace poco un abogado me dijo que de la única cosa de que estaba seguro era de que existía. Después de volver de su segunda luna de miel, hace una semana, le pregunté a este experto abogado de 50 años si el viaje había incluido su mujer, de la existencia de la cual él no estaba seguro. Su respuesta fue que lo pensaría y ahora cree que, después de todo, HAY verdades absolutas.
Estoy dispuesto a apostar que los americanos podrían salir con algún tipo de explicación para lo que en todas partes, y para muchos inmigrantes de los Estados Unidos, inclusive yo mismo, parece no ser otra cosa que una asombrosa pérdida de contacto con la realidad elemental.
Es la negación endémica de los hechos lo que facilita lo que yo veo como un abandono y abuso espantoso, masivo y deliberado de los niños americanos.
La noción de realidad por opinión popular es un apoyo para la propia absolución de la culpa de acciones egoístas y destructivas que han estado pasando en la sociedad para beneficio de materialistas insaciables e incansables a los que los niños no les valen, porque los niños no les dan dinero y suelen ser demasiado pequeños para el sexo.
Cuando Hillary Clinton dice a las madres solteras que es el trabajo del gobierno mantenerlas trabajando si esto es lo que quieren, no hace otra cosa que vender a los niños de estas malas madres americanas y abandonarlos por razones egoístas, y Hillary sólo lo hace por los votos. Los niños son demasiado pequeños para votar, pero, si pudieran, puedo imaginar a Hillary ofreciéndoles golosinas o drogas.
La relación de convivencia entre líderes políticos, padres, jueces, instituciones americanas y ciudadanos en este caso no es diferente de la de los alemanes con el régimen de Hitler, o de la de Milosevic con la población serbia, sólo es peor respecto a la proximidad de padres e hijos.
Las víctimas de Hitler eran desconocidas para muchos alemanes. Los niños americanos no son desconocidos para sus padres o profesores.
Los americanos tienen la obligación de reconocer y admitir los problemas sociales, porque la definición del problema es el primer paso para su solución.
Huir de esta obligación es sólo dar egoístamente vías de salida fáciles para el favorecimiento social u otras ganancias personales a costa de los que están desamparados y a su merced.
Es fácil decir que tú o yo u otras personas "no pueden" resolver los problemas de América. Es fácil decir que son problemas universales, y por lo tanto, naturales y irresolubles. FÁCIL no es lo mismo que JUSTO.
¿Qué tipo de realidad es ésta?
Diez mil bebés abandonados por sus propias madres, en lavabos y contenedores.
Millones de jóvenes sufriendo falta de atención y otros desórdenes de raíz neurológica, como autismo.
Mientras los americanos prefieren dar la culpa de estos problemas a la genética y al entorno, la gran mayoría de estas enfermedades son de naturaleza psicogénica y consecuencia de la brutalidad que sufren los bebés de parte de las rameras cazadoras de dinero que les dieron a luz.
Incapacidades para el aprendizaje, comportamiento antisocial, adicción y delincuencia juvenil sin precedentes en proporciones epidémicas, que afectan a la GRAN MAYORÍA de los adultos jóvenes de América.
Muchos educadores americanos y otros americanos, son inconscientes del alcance y naturaleza de estos problemas porque su peculiar "ciencia" del comportamiento y su irreal sentido de realidad, junto con su propensión a acomodarse a la opinión popular por el favorecimiento social (para mí, esto hace las "sociedades educadas" bastante perversas), les llevan a pensar que sus síntomas son "normales".
Dejarme daros un ejemplo de esto.
En Oregón tuve una directora de oficina trabajando para mí que era muy competente. Ella también era patriota (del falso modo en que lo son muchos americanos, cuando se ofenden si alguien con acento extranjero les nombra los problemas sociales de América, en vez de la reacción correcta, que sería ponerse rojo y correr a buscar una solución).
En esta época, un joven empleado mío, la rara (en esta comunidad americana) inteligencia del cual me había hecho apodarle "Mozart", me robó unos 2000 dólares (he llegado a la conclusión de que es casi imposible encontrar un americano que sea trabajador, competente, inteligente y honesto a la vez, por lo que escojo a inmigrantes siempre que puedo).
Cuando pregunté a la directora de la oficina por qué un joven, que era amable y brillante, haría tal cosa, su respuesta fue que era "la típica rebelión juvenil". Intenté explicarle que ni yo ni nadie que yo conociera se sintió nunca obligado a cometer un crimen por ser joven, y quedó completamente desconcertada.
A los americanos no les entra en la cabeza, no quieren que les entre y rehúsan tozudamente que les entre porque es más conveniente y cómodo negar la realidad y evitar la responsabilidad o culpa. En mi opinión, esto les hace bichos sin vergüenza. Para mí, no saber es ignorancia perdonable, pero rehusar saber sólo es maldad evidente, peor que la etiqueta de "maldad" que ellos colgaron de la ex-Unión Soviética.
Los americanos no tienen que pretender que no saben por qué se matan unos a otros o decir que los perjuicios físicos y emocionales de sus hijos son debidos por naturaleza a actos divinos. No disminuimos su alcance afirmando la presencia de problemas similares en otras partes. Es esencial usar el pensamiento lógico y científico para definir estos problemas y reconocer su alcance y causas reales, porque sin este reconocimiento la auto-destrucción inevitable de esta sociedad que los sociólogos más destacados de América predicen se hará realidad.
Obviamente, los horrorosos malos tratos de los americanos a cualquier ser humano cercano a ellos no está limitado a sus hijos.
Una excursión a la Southbury Training School, Willowbrook o cualquier otra de las instalaciones americanas similares extendidas por todo el país, que se utilizan para almacenar gente con minusvalías de desarrollo, pero también miles de clínicas de reposo o cientos de miles de "centros de cuidado de niños" institucionales y residenciales pueden sólo empezar a dejar entrever el alcance de la indiferencia masiva de los americanos frente a aquellos en sus familias que necesitan ayuda.
Mi encuentro personal con este fenómeno precede la destrucción de mi hija. Un ejemplo muy interesante es una mujer que conocí en Oregón.
Esta mujer, Carol, me pidió que le cuidara el gato mientras ella se iba de viaje a Wisconsin. Me contó que su padre estaba en una clínica de reposo y que ella volvía a casa para hablar con sus parientes sobre la venta de la granja para poder financiar el alto coste de la clínica de reposo.
Intenté descubrir por qué ella, que decía que amaba a su anciano padre, no se ocupaba personalmente de él. Ella dijo, oh, estoy en Oregón y él en Wisconsin, Pregunté si su padre estaría dispuesto a trasladarse a Oregón con ella, y su respuesta fue que estaba demasiado ocupada trabajando para ocuparse de él. Cuando le pregunté cómo se ganaba la vida, me dijo que cuidaba de una anciana en el pueblo tres días por semana. ¿Os lo podéis creer?
Del mismo modo, ha habido madres de recién nacidos que se ofrecieron para cuidar de mi hija mientras sus hijos estaban a cargo de un desconocido más barato.
Por lo que a la educación de los niños se refiere, la cuestión con las feministas es que, si una mujer pertenece a la Casa Blanca, qué hace el hombre cambiando pañales, de la misma manera que la Sagrada Inquisición persiguió a los que se atrevieron a proponer que la tierra gira entorno al sol (¿está escuchando esta vez el Papa?) y que esto ha llevado a la persecución maníaca de estos padres, como yo mismo, que escogen cuidar personalmente de su hija, para no permitir que su viciosa madre lo abandone en manos de desconocidos.
La presunción adicional de la credibilidad de las madres no trabajadoras frente a los padres no trabajadores es, en este caso, otro paso hacia la destrucción de la paternidad americana.
El mío fue uno de tantos casos dónde la madre se supone que piensa en el mejor beneficio del niño, análogo a Hitler o Stalin pensaron en el mejor bienestar de su gente. Es sorprendente que, al cuestionar a la médico sobre el detalle "desde el nacimiento" en el informe de Teddy, ella diga "así lo dijo su madre". Y esto lo dijo un pediatra neurologista americano que fue visitado por consejo de una abogada femenina, a mis espaldas y sin mi conocimiento previo, cuando su madre estaba legalmente requerida a discutir cuestiones médicas/educativas ANTES de actuar.
Lo que realmente me dejó alucinado fue que, en vez de una voluminosa y definitiva evidencia de lo contrario que presenté a juzgados en dos estados, un juez masculino de Oregón, en complicidad irregular con una juez femenina del Tribunal (anti)Familiar de Nueva York, sentenció que mi hija había adquirido sus discapacidades por vía "congénita".
Definitivamente, ésta es una sociedad asesina de niños y llamo a los billones de gente de fuera de América a no permitir que este CRIMEN DEL MILENIO pase desapercibido.
Theodora Evanthia Isabella Samora
Coutsoukis nació con una salud excelente, con genes sin defecto alguno, gran puntuación neonatal, atlética y brillante.
Actualmente Teddy sólo es una mera sombra de lo que era antes.
Por lo tanto, he decidido que mi objetivo en esta vida será denunciar a los feminócratas sádicos americanos, y esto me hace un americano desgraciado, pero un griego excelente.
SUIZA: ABUSO GLOBAL A NIÑOS
Unos 40 millones de niños sufren abusos, según la Organización Mundial de la Salud de Ginebra. Después de estudios llevados a cabo en 19 países en niños de hasta 14 años, la OMS dijo que los abusos sexuales eran sufridos por un 34 % de niñas y 29 % de niños.
En los Estados Unidos, dijo la OMS, cada año se gastan 12,4 billones en servicios de salud para los aproximadamente dos millones de niños afectados por abusos. Elizabeth Olson (New York Times).
New York Times) CTR020904
Mao Dz Dong dijo una vez que los chinos no necesitan armarse contra los americanos, porque los americanos mismos ya se autodestruyen (drogas, etc.).
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